12 jun. 2010

Las falacias del continuismo

El problema prioritario de Colombia ya no es la guerrilla, ni Chávez, sino la corrupción rampante que hizo metástasis en los gobiernos de Álvaro Uribe y amenaza con acabar nuestra precaria democracia de ganar Santos. De ahí lo imperioso de elegir un presidente cuyas banderas sean la legalidad y la ética.


“Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad” fue la ley fundamental formulada por Joseph Goebbels, el ministro de propaganda de la Alemania nazi, que le permitió al Führer engañar al pueblo más desarrollado del mundo durante la primera mitad del XX para que apoyara el delirio colectivo de la superioridad de la raza aria y su derecho a invadir el resto de Europa. Sin embargo, a esta premisa del arte político de mentir y la manipulación psicológica de masas, habría que agregar ahora en Colombia el increíble postulado de que “una verdad repetida mil veces se convierte en votos perdidos”.
Me refiero a la obviedad de decir que hay que reformar el sistema tributario regresivo colombiano y aumentar los impuestos con miras a obtener los recursos necesarios para lograr más desarrollo. Estados Unidos recauda alrededor del 35% de su PIB en tributación; Inglaterra, el 37%; Francia, el 45%, y países como Dinamarca y Suecia, verdaderos ejemplos de avance social, el 50% y el 51%. Colombia recoge apenas cerca del 18% del PIB en impuestos. Es un hecho económico mundial incontestable que el desarrollo sólo se alcanza con un recaudo alto que le permita al Estado, además de redistribuir, invertir en ciencia y tecnología. 


No obstante, Santos insiste en forma mentirosa (es economista de profesión) en que durante su gobierno no aumentará las “tarifas” de los impuestos, hábil eufemismo para disfrazar el hecho de que sí piensa aumentarlos, sólo que creando otros. 


Pero el catálogo de mentiras con base en las cuales el candidato del continuismo quiere acceder al poder no se agota aquí. Tanto, que recientemente Mockus tuvo que reaccionar firmando una declaración juramentada ante notario de que no acabaría con el SENA, Familias en Acción, el SISBEN, el ICBF ni la educación pública, para desmentir las acusaciones de Santos. Las falsas especies difundidas por su campaña (con la asesoría de un discípulo de primer orden de Goebbels) para instilar un miedo infundado en el electorado frente a su contendor son numerosas. Veamos.

Se afirma que Mockus supondría un retroceso en materia de seguridad por sus propuestas centradas en el respeto de la ley. El falso dilema entre seguridad y legalidad es el principal engaño utilizado por el continuismo para ganar estas elecciones. Esta falacia se derrumba al verificar que el candidato verde, que es un gobernante que supo ejercer la mano dura cuando debió hacerlo pero intentando también educar y persuadir, tiene más resultados para mostrar en seguridad incluso que Uribe. Durante sus dos alcaldías, convirtió nada menos que la capital más caótica e insegura de Latinoamérica en ejemplo para el mundo. Por esta razón, lo llaman de universidades extranjeras para que dicte conferencias explicando sus métodos y científicos sociales tan importantes como Habermas, Ostrom, Elster, Holmes, Przeworski y la comunidad científica de Harvard, Columbia, NYU, Yale y Oxford, lo apoyan y afirman que el país contaría con su asesoría de él ganar las elecciones (algo inédito en la historia de la política del tercer mundo). 

De otro lado, los falsos positivos y las chuzadas del DAS ya demostraron colmadamente el desastre al que conduce una política de seguridad que no respeta la legalidad. 


Se sostiene también que Mockus supondría un riesgo para las delicadas relaciones con Venezuela, cuando lo realmente preocupante para el país sería el eventual gobierno de alguien cuya "estrategia diplomática" hasta ahora ha consistido en sostener una enemistad declarada desde que era columnista, continuando con la línea de "diplomacia" de Uribe en la materia de insultar en cumbres internacionales a un jefe de Estado mentalmente inestable y armado hasta los dientes, dinámica que no hace sino aumentar el riesgo de guerra exterior. No hay que descontextualizar ni sobredimensionar la declaración de Mockus sobre su supuesta "admiración" por Chávez, que resulta ser, ésta sí, una estrategia inteligente para bajarle la temperatura a las deterioradas relaciones bilaterales con el país vecino. 


Como si esto fuera poco, el candidato Santos se ha declarado públicamente admirador, en forma acrítica, del Estado de Israel, que históricamente ha manchado su lucha contra el terrorismo (legítima) con el asesinato (ilegítimo) de miles de civiles palestinos inermes.

Por último, es falso el argumento de que Mockus sería un presidente conveniente para dentro de unos años, “cuando el país esté más desarrollado”. Sin legalidad no es viable ningún tipo de desarrollo: ni económico, ni social, ni político, ni cultural, ni científico, ni tecnológico. Por eso, el problema prioritario de Colombia ya no es la guerrilla, ni Chávez, sino la corrupción rampante que hizo metástasis en los gobiernos de Álvaro Uribe y amenaza con acabar nuestra precaria democracia de ganar Santos. De ahí lo imperioso de elegir un presidente cuyas banderas sean la legalidad y la ética.

http://www.semana.com/noticias-opinion-on-line/falacias-del-continuismo/140122.aspx

3 Comments:

JUAN DIEGO said...

Si bien es cierto que los datos que se muestran en su articulo por si solos son contundentes tambien seria necesario hablar de la eficiencia y eficacia en la utilizacion de esos tributos en los paises mencionados.

José Fernando Flórez said...

Es verdad, no basta con recaudar sino que hay que saber qué hacer con esos recursos: reinvertir en educación, ciencia y tecnología, los tres motores principales del desarrollo, antes que "regalar" el dinero en programas asistencialistas. A los más pobres no hay que darles el pescado sino empoderarlos con conocimiento para que aprendan a pescar. Saludos.

Jorge alberto Vásquez gonzález said...

No le escribo para molestarle, sino para comentarle algo tal vez muy importante. Tengo una inquietud sobre la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia. Voté por Mockus y votaré por él. Pero me parece que la democracia ha sido una fachada. ¿Sabe algo sobre un video de YOUTUBE, que muestra que sí hubo fraude electoral en la primera vuelta? Mockus habría vencido ampliamente en la primera vuelta y habría sido el presidente de Colombia, si la Registraduría no le hubiera restado muchísimos votos ni hubiera añadido muchísimos votos a Santos.

Le doy un link para que lo compruebe:

http://www.youtube.com/watch?v=Q-heSQ-jtaU

Si la información del link es veraz, ¿qué se debe hacer? Si hay evidencia de que sí hubo fraude electoral, ¿no importa? Tengo tantas preguntas... ¿No habría cierta intervención de algún establecimiento nacional o internacional? ¿No habría alguna condena?

Por lo demás, ¿no sería interesante que usted, como periodista, se atreva a escribir un artículo sobre ello? Pienso, acaso ingenuamente, que se debería promover el respeto a la democracia, castigar a los corruptos y verificar los resultados de la primera vuelta...

Le agradecería su respuesta.