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14 feb 2010

Entrevista de la CNN a Luigi Ferrajoli sobre la "War on Drugs" y la posesión de armas.

Cuando el Estado le declara “la guerra” a sus ciudadanos, se desvirtúa su función primordial civilizadora, pacificadora. El Estado debe ser fundamentalmente un instrumento de paz y no de guerra. Las palabras que utiliza el discurso oficial en sus políticas públicas no son anodinas: no sólo delimitan el alcance de las mismas sino que dejan entrever la concepción democrática y de Estado que subyace en el contexto (militarismo, prohibicionismo, limitación de la libertad, autoritarismo, violencia de Estado, etc). Declarar “la guerra al narcotráfico” es, indirectamente, declarársela a los propios ciudadanos, lo que supone un contrasentido con la teleología histórica del Estado. Los dejo con la lucidez de Ferrajoli sobre “La guerra contra las drogas”, el mayor exabrupto global de las políticas públicas:

“Esta guerra va en contradicción con la naturaleza misma del Estado  de Derecho,  que no conoce enemigos sino solamente ciudadanos. Es sobre todo una abdicación del Estado a su propia naturaleza, que es la función de garantizar la paz. El Estado nació como instrumento de paz, es decir, instrumento desde el cual se sale del estado de naturaleza, de guerra, y se establece el estado civil”.
“Hablar de guerra es un debilitamiento del Estado”.
“La fuerza del derecho consiste sobre todo en su asimetría con la violencia, es decir, que el derecho es tanto más eficaz cuanto más diferente de la violencia criminal”.
“La idea de la guerra del Estado contra sus ciudadanos, significa elevar los criminales al nivel del Estado”.
“Solamente el derecho penal permite concebir los criminales como delincuentes”.
“El Derecho Penal es la antítesis de la guerra, y tiene la capacidad de pacificar tanto cuanto utiliza las formas del derecho, el respeto de la persona, las garantías procesales para comprobar la verdad. Ésta es la fuerza del derecho. En otro caso tenemos el peligro de una regresión al estado de naturaleza, de una abdicación del Estado a su razón de ser”.
“Creo que se deberían legalizar las drogas, sustraer al monopolio criminal el tema de las drogas. Legalizar con control médico y muchas cautelas. El fracaso de estos años debería dejar claro que se trata de una política totalmente irracional”.
“La presencia de las armas en el territorio es siempre el signo de un no cumplido proceso de civilización. Se pasa del estado de naturaleza al estado civil con el desarme de los ciudadanos”.


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