29 may. 2010

Guía para votar bien en materia económica. Por Germán Forero


La apuesta económica de los candidatos presidenciales es de crucial importancia para el futuro del país. Sin embargo, en razón  de la complejidad de los factores en juego resulta de difícil comprensión para quien no es especialista en el tema. Germán Forero Laverde*, experto en finanzas, nos ilustra mediante el análisis de las propuestas de los asesores económicos de los candidatos para votar con conocimiento de causa en la materia.

Elecciones presidenciales: más allá del debate tributario

El presidente debe preocuparse por ser el timonel de la economía, y eso es lo que los votantes debemos elegir.

En un reciente debate entre asesores económicos de los candidatos presidenciales se presentaron las diferentes propuestas económicas de aquellos que aspiran a dirigir el destino del país durante el próximo cuatrienio.

Más allá de los debates televisados, en los que se discute ad nauseam el tema de la estructura tributaria, es interesante entender cuál es la filosofía detrás de cada uno de los programas económicos que proponen los candidatos. La disyuntiva planteada entre impuestos, empleo y crecimiento, es por decir lo menos reduccionista, simplista y desde el punto de vista práctico, irrelevante frente a temas críticos como política agropecuaria, industrial, comercial, y exportadora. La estructura tributaria es sólo una herramienta. Lo importante, desde el punto de vista macro es qué uso se le va a dar a los recursos que se obtienen. El presidente debe preocuparse por ser el timonel de la economía, y eso es lo que los votantes debemos elegir.

El debate de los asesores económicos volvió a caer en los lugares comunes de la estructura tributaria y el déficit fiscal, pero permitió encontrar verdaderas diferencias, relevantes, entre los programas económicos de los candidatos.

Juan Carlos Echeverri, asesor económico de Juan Manuel Santos, y ex decano de economía de la Universidad de los Andes es optimista acerca de la actual situación económica del país. Su propuesta es centrar la política económica del candidato al que asesora en poner el país a crecer a un ritmo acelerado para solucionar problemas como la Enfermedad Holandesa. Los principales pilares son la agricultura, la infraestructura, la minería y la innovación. La propuesta, grandilocuente por decir lo menos, es crear dos millones y medio de empleos, lo que implicaría reducir el desempleo estructural del país a la mitad. Además propone duplicar la producción agrícola del país para que el sector agrario repita el “milagro” del sector de minería e hidrocarburos. Es un mundo absolutamente deseable, pero lograr semejantes propósitos daría un nuevo significado a la palabra milagro.

Salomón Kalmanovitz, asesor económico de Antanas Mockus, ex codirector del Banco de la República y académico de carrera dice que el gobierno no sólo entrega la olla raspada sino perforada. Ante semejante estructura, que caracterizó como insostenible, propone dejar de subsidiar el capital y comenzar a subsidiar a los individuos para que deje de ser tan caro pertenecer a la economía formal. Es decir que debe haber un retorno a la legalidad, en la que se ataque la evasión y la elusión de impuestos, y que se complemente con una mayor austeridad fiscal y con un control más estricto de los recursos públicos para evitar el desperdicio que se ha vuelto endémico en el país. La propuesta que no se vio en los debates televisados trata de la infraestructura nacional, en la que quieren dejar de hacer obras de forma “artesanal” y con consorcios creados por personas de influencia, para traer a los grandes consorcios internacionales.

Luis Ernesto Mejía, candidato vicepresidencial de Noemí Sanín, ex ministro de minas y energía, reconoce algunos éxitos económicos del gobierno actual pero establece que la economía nacional sufre de tres problemas interrelacionados: déficit fiscal (4.5%), desempleo (cercano al 13%) y un peso revaluado frente al dólar. Fue la primera vez que escuché a los candidatos hablar de la revaluación del peso y del problema real que reviste: tasas de interés bajas y dólares baratos favorecen importar maquinaria más que dar empleo. Ante esta comprensión de los incentivos económicos actuales, proponen una política de empleo basada en infraestructura para la competitividad, un millón doscientas mil viviendas de interés social con créditos de largo plazo, aportes de capital al emprendimiento y una muy general “resolución del problema de la tenencia de la tierra”. La pregunta que queda es cómo financiar un estado tan participativo y grande con los recursos actuales.

Un debate filosófico que surgió y no alcanzó a prosperar por la falta de tiempo fue cómo resolver el problema de la desigualdad. Esa disyuntiva, que debería ser el núcleo del debate económico, más allá del tema tributario, genera el cisma real que se ubica en el centro de la decisión de los votantes el próximo domingo. Por una parte, un candidato dice que la equidad se genera a partir del gasto público, como si realmente el problema se resolviera con un estado inmenso que subsidia la pobreza como expiando una culpa. En el otro extremo está un candidato que dice que la desigualdad se resuelve desde el ingreso de las personas, dando oportunidades, facilitando el crecimiento de la iniciativa privada, y generando obras públicas e infraestructura que sean facilitadoras de las interacciones económicas.

El debate económico real consiste en si queremos que nos den el pescado o que nos enseñen a pescar.

*Germán Forero Laverde es profesional en Finanzas y Relaciones Internacionales. Master of Science en finanzas de la Universidad Pompeu Fabra. Profesor Investigador Cipe – Universidad Externado de Colombia.
germanf.forero@uexternado.edu.co

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