15 oct. 2010

Las leyes fundamentales del turismo

Las leyes fundamentales del turismo: elementos esenciales de una enfermedad estética [1]

Hasta hace unas semanas, el turismo para mí era una abstracción. Es decir, algo que aunque sabía existente me parecía, en cierta forma, “normal”. (A uno en la vida todo le parece normal hasta que osa entenderlo).

Vivir en una ciudad donde la temporada alta no termina, infestada durante todo el año de turistas que impiden no sólo la circulación sino en general el discurrir tranquilo de cualquier forma de vida, me reveló el monstruo en todo su concreto y abominable horror.

Atrás quedaron los tiempos de esplendor en que Venecia, “La Serenísima", lo era. Hoy, semejante título sólo puede ser la venganza de la historia contra la ciudad más exquisitamente arrogante que conoció la Europa del XVI.

Aprovechando mi proximidad con el adefesio, me propuse discernir los rasgos esenciales de esta temible disfunción estético-social que fagocita, amenazante, los restos de cultura del Viejo Mundo (ése que se acabó en 1965, cuando el mal se hizo global junto con los tiquetes de avión).

Inspirado por el texto clásico de Carlo M. Cipolla (The Basic Laws of Human Stupidity, 1976) o Teoria della stupidità, como se le conoce en italiano, quise condensar en enunciados universalmente válidos las características esenciales de esta peligrosa enfermedad. Sin embargo, la tarea está por completar. Posteriores contribuciones de epidemiólogos más avezados (y masoquistas) están llamadas a desarrollar en detalle los principales síntomas y, por qué no, alguna cura distinta del genocidio. Aquí nos limitaremos a enunciarlos.

1. Junto con Facebook, las telenovelas, los reality shows y el fútbol colombiano, el turismo es la principal forma moderna de esclavitud.
1.2. Si le dieran látigo, el turista pediría más.

2. La voracidad cultural del turista varía en función directa de su ignorancia.
2.1. Todo lo que sea digno de contemplarse con los ojos será indefectiblemente fotografiado o filmado. Y al revés.
2.2. El turismo es la antítesis de la perfectibilidad del hombre, de su posibilidad de educarse: el corolario de su decadencia irreversible como especie.

3. El turismo también es una forma de maldad.
3.1. Imperativo categórico: ser un hombre de bien, incapaz de hacer turismo sin importar el lugar.

4. Todo lo que el turista pisa pierde momentáneamente su significado místico, histórico y estético.
4.1. Desde una perspectiva turística, cualquier realidad artística se torna pedestre.

5. Las cinco armas imprescindibles con que el turista aborda el mundo: la cámara, la guía, el mapa, la prisa y la cara de imbécil.
Foto de dos turistas colombianos típicos profanando Venecia hace 4 años (armados hasta los dientes).

5.1. Los dos grandes enemigos del turista: el silencio y la soledad. En suma, cualquier manifestación de paz.  
5.2. La imaginación aterida del turista es incapaz de viajar en el tiempo. Sus parámetros de valoración del pasado son aún más estúpidos que los del presente.
5.3. El respeto por la belleza es un imposible. La contemplación silenciosa de cualquier objeto no es una opción. El turista siempre tendrá un comentario idiota por hacer. Se burlará del arte medieval por su condición de ateo; criticará la monarquía con base en el Manifiesto Comunista; a Casanova no le perdonará que no usara preservativos, ni a los Duxes su ridícula vestimenta, la falta de conciencia ecológica y la prohibición del aborto y el matrimonio gay. 


6. Cualquier cosa que el turista ingiera necesariamente será repugnante.
6.1. No importa qué le ofrezcan, lo engullirá sin vacilar, siempre que el restaurante se encuentre próximo a algún monumento y la carta esté en su idioma.

7. Lo que ha sobrevivido al turista sobrevivirá al fin del mundo.
7.1. De existir el Infierno, es un lugar en temporada alta todo el año.

8. Comprar objetos de una fealdad insuperable (souvenirs) para luego exhibirlos sin recato en lugares de privilegio. La noción de "inversión", según el turista.

9. El interés del turista por cualquier lugar u objeto es función directa de la cantidad de imbéciles que lo rodean.
9.1. Un edificio sólo merece ser visitado si hay que hacer cola incluso para salir de él.

10. Definición minimalista de turista: dícese de aquel ser inhumano que no camina sino patea ciudades.
10.1. Version française: individu qui est pressé de tout voir pour rien comprendre; qui "fait" des pays et des villes au lieu de les découvrir; qui phagocyte sans jamais déguster.
Foto de turista colombiano típico dándoselas de chistoso en Abu Simbel

[1] Traducido del original Le leggi fondamentali del turismo: elementi essenziali di una malattia estetica, la prima opera in italiano volgare (molto volgare) del suscrito quien, luego de titular el texto, desistió de continuarlo en esta lengua por respeto a su belleza intrínseca (la de la lengua).

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