10 may. 2012

Felicidad, suicidio y desempeño estatal

La Semana Santa pasada aproveché, como es costumbre, para leer y escribir sobre asuntos non sanctos. Esta vez evacué una parte de mi tesis en la que me propuse averiguar si se podía establecer una correlación entre la tasa de suicidio de un país, la felicidad de su población y el desempeño del Estado. Establecida la correlación (no siempre en el sentido que era de esperarse) intenté avanzar una explicación al respecto con base en la literatura disponible, en especial el clásico de Durkheim publicado en 1897 sobre las causas sociológicas de las tasas disparadas de suicidio en la europa de finales del XIX, la actualización que Baudelot y Establet hicieron de la problemática en 2006 con su excelente libro "Suicide: l'envers de notre monde", los estudios de Ronald Inglehart (director de la World Values Survey) relativos a los valores globales y la forma como influyen en el comportamiento de los estados, y las dos entregas (2006 y 2009) del Happy Planet Index, que busca medir los niveles de felicidad global.
La columna que hoy publico en Kien&Ke ("El país de los idiotas felices") aborda solamente el tema de la extrema felicidad que, según varias mediciones, experimenta la mayoría de los colombianos en medio de la extrema violencia y la extrema desigualdad. Sin duda somos un país de extremos, también de extrema imbecilidad. El texto que comparto a continuación extiende el análisis al suicidio y el desempeño estatal en general. Más abajo se encuentra una Ted talk sobre el Happy Planet Index.



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